miércoles, julio 16, 2008

La crisis económica y los videojugadores

Y pensaréis ... ¿qué tiene que ver la crisis económica con los hábitos de juego? Pues hombre, aparte de lo evidente de que "si no tienes dinero, no compras juegos", lo que realmente me llama la atención es saber si hemos perdido la capacidad de crítica y si la vamos a recuperar con esta crisis.

Ayer estaba leyendo un artículo en el periódico acerca de la crisis (sí, la que tenemos encima, que se va a endurecer, y que va a durar mucho tiempo y va a ser mucho más jodida a escala mundial de lo que pensamos), y estuve dándole vueltas al tema del consumo, los videojuegos, cómo estábamos antes, cómo estamos ahora, y cómo estaremos en el futuro a este respecto. El artículo hablaba acerca de que la crisis podía ser buena para que la población recuperara el espíritu de plantearse si realmente necesitaba un artículo concreto, eliminando del mercado todo tipo de artículos absurdos e inútiles, y eliminando compras innecesarias.

¿Cuántos de vosotros no habéis comprado, por ejemplo, un móvil con millones de funciones de las cuales usáis sólo las básicas y podríais haber comprado un movil 3 veces más barato? Además, es que a veces ya no es ni siquiera que tú elijas ese movil hipercompleto, es que el mercado lo demanda y por lo tanto no encuentras nada que no sean auténticos ordenadores de bolsillo...

¿Y qué tiene esto que ver con los videojuegos? Bueno, mucho a mí entender. Cada vez leo en los foros más hilos en plan "Ya no disfruto los videojuegos como antes, y eso que tengo montones de consolas y juegos, ¿por qué puede ser?".

No sé cuántos de aquí tenéis sobre mi edad (29 años), pero en la década de los 80 y 90 no se vivía como ahora, una época hiperconsumista donde te puedes dejar 60 ó 100 EUR al mes en juegos, o la gente compra teles de 1500 EUR como quien se cambia de camiseta... Hablo de épocas donde los padres cobraban de 85.000 a 100.000 pesetas al mes, las madres no trabajaban, los créditos estaban al 15% y las familias ahorraban apenas unos miles de pesetas al mes. Epocas donde, para poder comprar un juego, te tirabas medio año ahorrando o tenías que esperar a tu cumpleaños o a reyes. Epocas en que, para cambiar de televisión (la única televisión de la casa), tenías que esperar a que se rompiera y haber ahorrado bastantes meses para poder comprarla.

No es que la gente fuera pobre. La clase media simplemente no disponía de la capacidad económica de ahora, pero ninguno de nosotros pasó hambre. Nunca nos faltó ropa ni zapatos. Siempre tuvimos consolas, balón, bicicleta o libros. Yo tuve mi Spectrum, tuve mi GB, tuve una NES, y una SNES. Y tuve, en cada una de ellas, mis jueguillos.

Pero tuve pocos juegos. 5 ó 6 por consola, (a veces menos, a veces más). Y lo mismo mis amigos. Alquilábamos juegos. Nos cambiabamos juegos. Cambiabamos juegos con gente del colegio. Porque eran las épocas en que teníamos "una paga" de, a lo mejor, 500 pesetas a la semana, y de ahí salía TODO lo que ibas a tener. Te comprabas los comics, las chucherías, te ibas al cine y ahorrabas para comprar el próximo juego. Y te lo tenías que currar. Incluso en el colegio, sabías que si sacabas buenas notas tenías posibilidades de alguna recompensa que te permitiera comprar ese Dragon Ball Japones de SNES tan chulo...

Sobre todo, recuerdo que, pese a tener muchos menos juegos y consolas que ahora, no recuerdo que en aquella época no fuéramos felices. Mejor dicho, no creo que ahora, por tener más dinero, seamos más felices que entonces. Creo que, en esta generación del consumo y el dinero fácil, se nos ha ido la mano.

Hoy en día el hijo de vecino más vago, con 16 años, ya tiene consola, LCD en su cuarto, decenas de juegos, moto, ropa de todos los colores y sabores y gasta más dinero en un año del que muchos de nosotros gastamos en toda nuestra infancia videojueguil. No tienen que esforzarse para conseguirlo, es una generación donde parece que el dinero "sobra", como si saliera de los árboles. No tienen que "sacar buenas notas", "ser buenos hijos", "ayudar en la casa" o vender los juegos viejos para comprar nuevos. Piden, y se les da.

Yo tengo (y sé positivamente que mucha otra gente está en la misma circunstancia), más juegos de los que podría jugar en los próximos 5 años, incluyendo juegos precintados o apenas probados. Tengo incluso juegos precintados y sin empezar de consolas que ya no se venden (GC), pero no porque los guarde por coleccionismo, sino porque antes de que me diera incluso tiempo a probarlos han salido nuevas consolas que comprar y, con ellas, nuevos juegos que apilar. Antes de acabarme todo lo que tengo de GC, ya tengo Wii y 9 juegos de los cuales 4 están por estrenar. Y sigo comprando (esta misma semana, Metroid Prime 3: Corruption), pese a que no sé cuándo podré jugarlos.

Pero lo siento como una obligación: tengo dinero, sale un juego, lo veo bien de precio, lo compro. Como quien se compra un refresco, sin pensar en lo que cuesta, si realmente lo necesito, o si algún día podré jugarlo. Miro las nuevas consolas como una necesidad de compra, aún cuando sé que tengo más de 20 juegos de PS2 por acabar, un montón de GC y van a salir en Wii más juegos de los que podré comprar. Y, con todo eso, con casi 40 juegos acumulados de la generación anterior y todo lo que tengo de Wii y todavía va a salir, me compraría una PS3 y una 360...

En pleno 2008 el consumo es tan bestial que compramos montones de cosas que no necesitamos, que no nos hacen más felices pero que creemos que necesitamos tener: decenas de juegos y periféricos, ipods, iphone, cámaras, consolas adicionales a las que ya tenemos (que requieren más juegos y más periféricos), 3 televisiones por cada casa...

¿Y qué tiene que ver todo esto con la crisis y el artículo en cuestión?

Van a venir tiempos muy duros, más de lo que mucha gente se cree. No sé si sois conscientes de que, este 2008, un 1.5% de las familias que contrataron un préstamo en años anteriores se ha ido a la calle. No puede pagar las cuotas de su hipoteca. A la calle, tal cual como suena. Con sus bártulos, sus hijos y lo que tengan. Y los que pueden pagar la hipoteca, lo hacen a costa de reducir lo que les queda disponible "para sus gastos". La gasolina sube y sube, y los productos básicos también. Puede que en 5 ó 6 años, cuando pasemos por delante de una tienda de videojuegos, lo hagamos como antes, con nuestros ahorros en el bolsillo y teniendo que pensar muy mucho qué juego compramos.

Y ahí es donde acaba todo este tocho, y empiezan mis preguntas a vosotros:


  • ¿Creéis que hemos perdido un poco la capacidad de crítica y compramos todo lo que se pone a tiro, en vez de pensar bien qué comprar?

  • ¿Creéis que estamos disfrutando menos los videojuegos (los que, como yo, lo sintáis así) por culpa del exceso de oferta y la vena consumista?

  • ¿Creéis que llegaremos a un estado como en los 80 y 90, donde compraremos 2 ó 3 juegos al año, pensando bien durante meses cuál comprar, y exprimiéndolos al máximo?

  • ¿Creéis que volveremos otra vez a cambiar juegos con los amigos, a las tiendas de cambios de juegos, o al intercambio por correo?

  • Finalmente ... ¿creéis que una crisis podría devolvernos un poco de cordura contra el consumo exagerado? ¿pensáis que sería bueno esto?



Nada más, si habéis llegado hasta aquí, gracias por leerme :-)

1 comentario:

J@ich@chu dijo...

Hola:

Como comentaste en tu 'decálogo para disfrutar de los videojuegos' creo que esta crisis servirá para que algun@s saboreen y disfruten mejor de cada juego como cuando éramos niños.

Todavía recuerdo con ilusión, y puede que con añoranza, lo que suponía comprar un nuevo juego. Tanto que hasta disfrutaba con mirar detenidamente la caja, el manual y volviéndolo a colocar todo correctamente en su sitio.

Pero de esto ya hace tiempo (yo era un niño) y puede que esa ilusión, aún comprando dos o tres títulos al año, no vuelva, porque cuando uno es niño todo es más bonito y también más especial.

Ahora, nos pese o tengamos orgullo de ello, hemos acabado decenas de juegos y probado cientos. Es difícil que sea lo mismo. Pero desde luego merece la pena recuperar, aunque sólo sea un poco, aquel espíritu.

Y ya de paso darnos cuenta de lo consumistas que somos.

Un saludo